viernes, 6 de julio de 2007

El patriotismo de Bakunin



“El estado no es la patria; es la abstracción, la ficción metafísica, mística, política y jurídica de la patria. La gente sencilla de todos los países ama profundamente a su patria; pero éste es un amor natural y real. El patriotismo del pueblo no es sólo una idea, es un hecho; pero el patriotismo político, el amor al Estado, no es la expresión fiel de este hecho: es una expresión distorsionada por medio de una falsa abstracción, siempre en beneficio de una minoría explotadora.”(2)

Bakunin, desde una perspectiva materialista heredada de los hegelianos de izquierda y desde el cientificismo compteano, sitúa los inicios del patriotismo en un estadio previo al surgimiento de la sociedado o, como mucho, en su más temprana fase de formación. En el estado de naturaleza el hombre ama la tierra que le da de comer, defiende ese espacio que necesita para subsistir y en torno al cual se organizan primero familias y después tribus. Para Bakunin este patriotismo natural es una ley fisiológia enraizada en la bestialidad del hombre, una suerte de egoísmo colectivo que defiende de forma acrítica el espacio y las costumbres cuyo desarrollo han permitido la existencia de la comunidad tal y como se ha constituido. “De este modo la patria (o nacionalidad, puesto que Bakunin los utiliza como sinónimos) es “un hecho natural y social, fisiológico e histórico” y por lo tanto legítimo e inviolable.

El problema surge cuando ese patriotismo natural, local por necesidad y por lo tanto una traba para la formación del estado, es manipulado y desnaturalizado por motivos políticos y económicos. La comparación que establece Bakunin entre las exigencias de la Revolución Francesa (1789) y las Revoluciones del 1848 sirve para ilustrar esta tendencia. Una burguesía preparada y valiente intentó en la Revolución Francesa liberar al hombre del yugo monárquico, procurando extender de forma universal los derechos del hombre, con el apoyo de las clases pobres (les sans culotte y otros desheredados) que se sentían representadas por ellos y cuyos ideales compartían. La deriva jacobina de la Revolución fue el primer aviso. Pero en cuanto la clase burguesa alcanzó el status deseado y a medida que ejercía sus nuevos fueros se percató de que cada vez el peligro era mayor por abajo, y que el espectro rojo tenía unos intereses diametralmente opuestos a los suyos. La burguesía asume la situación y retrocede, comienza la reacción. De ahí la tibieza en las reivindicaciones del 48. Después de la Restauración y en contra de las ansias imperialistas de algunos estados, de nuevo la burguesía se alzaba, esta vez imbuidos de romanticismo, en defensa de las naciones amenazadas.Aquí es donde la crítica anarquista asesta el golpe estableciendo la diferencia radical entre nación y Estado, considerando el primero como un hecho irrefutable y el último como su desnaturalización interesada por motivos políticos y económicos. La antes temeraria burguesía, temerosa de la emergente clase trabajadora y enfrentada, de nuevo, a la monarquía se convierte en adalid de lo que Bakunin denomina patriotismo humano, es decir, aquel que enmascarado en el natural, le aúna intereses económicos, sociales y religiosos que en el estado liberal, encuentra mejor acomodo para sus intereses de clase. Dicho nacionalismo político encontró, en el XX, igual acomodo en regímenes totalitaristas y con vocación imperialista.

Desde el antiestatismo bakuninista y el internacionalismo anarquista ( cuya raíz se encuentra en el cosmopolitismo de los antiguos estoicos) se aboga por una exigencia ética, por la primacía de la universalidad de la condición humana de los hombres. El nacionalismo como algo natural, particular e irreductible que jamás debe identificarse con el estado y que está por debajo de los universales.

Tras abandonar su inicial paneslavismo que abogaba por una Federación de Estados democráticos eslavos, Bakunin dedicó todos sus esfuerzos a defender el internacionalismo anarquista.

Bibliografía:

1. El patriotismo y la Comuna de París. (Mijaíl Bakunin), serie de artículos publicados en el diario suizo Le Progrés. Edición a cargo de Chantal López y Omar Cortés
http://www.anarquia.cl/biblioteca/documentos/bakunin,_mijail_-_el_patriotismo.pdf

2. Patria y nacionalidad.
http://www.proyectoespartaco.com/

3. La ideología anarquista. Ángel J. Capelletti. Ed. Madre Tierra 1992 (Ed. Reconstruir, Buenos aires.)

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