martes, 17 de julio de 2007

Cambio en el modelo educativo

Antes:


Ahora:


El objetivo es dejar de lado los planteamientos memorísticos en favor de la interactividad y el trabajo en equipo, poniendo el acento en la motivación.

Tema transversal: el libre uso de la minifalda en democracia, la tolerancia hacia las piernas desnudas y el derecho universal e inalienable de hombres y mujeres para mostrar la “mercancía”.

Actividades:

  • Debate en clase respecto a la necesidad del debate.
  • Debate en clase respecto a la necesidad del debate sobre la necesidad del debate.
  • Debate sobre el diálogo.
  • Diálogo sobre el debate.
  • Mesa redonda o foro o charla abierta sobre lo aprendido en las actividades realizadas.
  • Dibujar en clase una minifalda o tanga (de hombre o mujer). Admirar las cualidades artísticas de los dibujos de los compañeros con espíritu crítico y expresarlas con tolerancia y civismo en catalán, castellano y una tercera lengua extranjera.
  • Monográfico sobre los antecedentes didácticos: Xuxa y Leticia Sabater.
  • Debate final y gimcana interactiva.
  • Realización en casa de un ejercicio evaluativo: preparar una coreografía sobre la educación que se interpretará en presencia del Ampa.

    Necesidades especiales:
  • Para aquellos niños y niñas que no puedan ver minifaldas (testigos de Jehova, integristas, opusdeistas y neocons) se procederá a repartirles unas gafas especiales con pantalones largos pintados en los lentes.

    Evaluación:
  • Aquellos alumnos/as que no intervengan activamente en los debates deberán realizar un ejercicio de recuperación consistente en debatir constantemente delante de un espejo, de forma tolerante, cívica y transversal.
  • El resto obtendrán un 9’5 y un diploma homologado sin nombre en el que rece en letras de colores “Eres el mejor, como todos tus amigos.”

    Relacionado:
  • 1. Malditos profesores, artículo de Empar Moliner en el País http://www.elpais.com/articulo/cataluna/Malditos/profesores/elpepuespcat/20070611elpcat_5/Tes






Corporación dermoestética


Sé tú misma, ponte la nariz de Julia Roberts
"- Ahora me gusto más porque me parezco a cualquier otra." (Britney García)
"- Me preocupa mucho mi imagen. Por eso me he cortado un pedazo de cara." (Gina Oh)
"- Soy feliz sin pelo en las piernas." (Jonathan Cuesta)

Los inocentes


Autor: Hermann Broch / Editorial DeBolsillo 2007 / Trad. María ángeles Grau

Silencio culpable

1

El silencio que precede al desastre, silencio cómplice y culpable en cuyas entrañas se gestó la tormenta que barrió Europa. Los hombres que llenaron el espacio de palabras que nada decían de lo que les rodeaba, aquellos que sólo tuvieron ojos para lo que se puede tocar, son los inocentes. Los que no hicieron nada y, con ello, desataron la tormenta.

2

Por regla general el lirismo asaeta a los personajes, los agujerea. Broch los envuelve, los abraza lo justo como para arrancarles el alma por la boca. La delicadeza de un poeta tirando de los hilos siempre hacia arriba.

3

La apatía de la baronesa encerrada, la venganza que duerme en Zerline, la indiferencia instintiva de Andrea.

Y una sola voluntad, la de Zacarías, encarnación de la clase media alemana de entonces, convencido de que su hermandad con la muerte le conducirá al infinito.

4

La técnica acabó con el hombre de los compases, con la poiesis artesanal. El hombre deja de hacerse con sus manos, ya no tiene en qué dejar un pedazo de sí. Se acabó el cuidado, empezó la serie.

El abuelo de las abejas encontró, en su rendición, un sentido nuevo que le colmó. Se apartó así de la trayectoria de la flecha de la historia.

5

Cuando se mezcla política y metafísica, el imperio se confunde con la misión. El hambre de absoluto alemán y la inflación: dos formas antagónicas de apelar a la misma región del espíritu.

lunes, 9 de julio de 2007

Educación para la ciudadanía. Democracia, capitalismo y estado de derecho



Autores: Carlos Fernández Liria, Pedro Fernández Liria, Luis Alegre Zahonero./
Ilustraciones: Miguel Brieva / Editorial Akal 2007

Para aquellos que no estén al corriente os pongo en antecedentes. Como muchos de vosotros sabréis, en breve se pondrá en marcha la nueva asignatura de Educación para la ciudadanía en todos los institutos españoles. La polémica (artificial como casi todas las que se nos muestran) vino cuando la Conferencia Episcopal llamó a rebato a sus fieles aduciendo que era una materia que pretendía inculcar unos determinados valores ideológicos a los alumnos (algo que ellos hicieron durante 40 años con los plácemes del franquismo), en los que Dios "no cuenta" y que el instituto no era el lugar adecuado para este tipo de formación. Así que invitaron a los fieles a declararse objetores de conciencia y a los centros educativos vinculados a la iglesia a que no impartieran dicha asignatura.Los contenidos de ésta no son muy distintos a los que hasta ahora incluía aquella que conocíamos por el nombre de Ética, pero la diferencia, aparte del nombre y algunos planteamientos, es la inclusión del tema de la homosexualidad en algunos de los libros de texto de la asignatura. Algunos sospechamos que ésa es la única causa de las reticencias de la Episcopal, pero escudándose en un argumento de mayor peso y más prestigioso han puesto el asunto en boca de muchos. Veremos cuánto tardan en descubrirse, si lo hacen, y en sacar a la calle al Foro de la familia en una nueva injerencia de la institución eclesiástica al Estado de derecho.

Y en medio de esta pantomima encontré un libro magnífico de dos profesores de la complutense (uno de ellos ex-guinista de La bola de cristal) y uno de secundaria de Madrid. Su formato es el de un libro de texto, pero lo que nos ofrece es bastante más interesante que lo propuesto por Marina. En lugar de una ciudadanía integrada en el capitalismo (aquella cuya crítica se dirige a las consecüencias en lugar de a las causas en aras de un reformismo inofensivo), el libro plantea la imposibilidad de la figura del ciudadano dentro de determinadas formas de producción. Partiendo de una rehabilitación histórica de la figura de Sócrates mediante la diferencia entre democracia y estado de derecho, hacen un recorrido histórico para dilucidar el porqué de la imposibilidad del ciudadano. En un tono muy llano y divulgador, mediante ejemplos sencillos como el de una película de western, nos hablan de conceptos como el espacio vacío que requiere la ciudadanía, el lugar de cualquier otro, la traición del proyecto ilustradoy la venganza de Cronos. A lo largo del libro se va destilando una bibliografía muy interesante y el espíritu crítico está presente en todo el ensayo.También hace un repaso de los golpes de estado orquestado por Estados Unidos, en tanto que país en el que se concentran las empresas más poderosas, para acabar con cualquier tipo de comunismo democrático, tratando el tema venezolano y cubano con más objetividad que casi todos los medios de comunicación europeos ( El País y Telecinco le están dando una cobertura lamentable). Para más información de la situación venezolana os emplazamos al blog de Julius: http://julius-venezuela.blogspot.com/
Los autores proponen este libro para impartir la asignatura de educación para la ciudadanía, así que la polémica está servida. La verdad es que sería mucho más interesante trabajar con un libro de texto de estas características, pero tal y como está el patio, se ve complicado.


La inclusión de las ilustraciones del genial Miguel Brieva redondea una propuesta muy interesante, dándole el toque de cinismo imprescindible a un tema que lo pide a gritos. Brieva es un artista sevillano cuyo trabajo recomendamos encarecidamente desde este blog. Colabora en El jueves y Ajoblanco entre otros, y publica la revista Dinero y Bienvenido al mundo, en Reservoir books.

1. Entrevista a Miguel Brieva:
http://www.generacionxxi.com/entrevistas/brieva.htm

2. Entrevista a Carlos Fernández Liria:
http://www.elcorreodigital.com/vizcaya/20070702/pvasco-espana/hecho-criticas-parecen-propias-20070702.html

viernes, 6 de julio de 2007

El patriotismo de Bakunin



“El estado no es la patria; es la abstracción, la ficción metafísica, mística, política y jurídica de la patria. La gente sencilla de todos los países ama profundamente a su patria; pero éste es un amor natural y real. El patriotismo del pueblo no es sólo una idea, es un hecho; pero el patriotismo político, el amor al Estado, no es la expresión fiel de este hecho: es una expresión distorsionada por medio de una falsa abstracción, siempre en beneficio de una minoría explotadora.”(2)

Bakunin, desde una perspectiva materialista heredada de los hegelianos de izquierda y desde el cientificismo compteano, sitúa los inicios del patriotismo en un estadio previo al surgimiento de la sociedado o, como mucho, en su más temprana fase de formación. En el estado de naturaleza el hombre ama la tierra que le da de comer, defiende ese espacio que necesita para subsistir y en torno al cual se organizan primero familias y después tribus. Para Bakunin este patriotismo natural es una ley fisiológia enraizada en la bestialidad del hombre, una suerte de egoísmo colectivo que defiende de forma acrítica el espacio y las costumbres cuyo desarrollo han permitido la existencia de la comunidad tal y como se ha constituido. “De este modo la patria (o nacionalidad, puesto que Bakunin los utiliza como sinónimos) es “un hecho natural y social, fisiológico e histórico” y por lo tanto legítimo e inviolable.

El problema surge cuando ese patriotismo natural, local por necesidad y por lo tanto una traba para la formación del estado, es manipulado y desnaturalizado por motivos políticos y económicos. La comparación que establece Bakunin entre las exigencias de la Revolución Francesa (1789) y las Revoluciones del 1848 sirve para ilustrar esta tendencia. Una burguesía preparada y valiente intentó en la Revolución Francesa liberar al hombre del yugo monárquico, procurando extender de forma universal los derechos del hombre, con el apoyo de las clases pobres (les sans culotte y otros desheredados) que se sentían representadas por ellos y cuyos ideales compartían. La deriva jacobina de la Revolución fue el primer aviso. Pero en cuanto la clase burguesa alcanzó el status deseado y a medida que ejercía sus nuevos fueros se percató de que cada vez el peligro era mayor por abajo, y que el espectro rojo tenía unos intereses diametralmente opuestos a los suyos. La burguesía asume la situación y retrocede, comienza la reacción. De ahí la tibieza en las reivindicaciones del 48. Después de la Restauración y en contra de las ansias imperialistas de algunos estados, de nuevo la burguesía se alzaba, esta vez imbuidos de romanticismo, en defensa de las naciones amenazadas.Aquí es donde la crítica anarquista asesta el golpe estableciendo la diferencia radical entre nación y Estado, considerando el primero como un hecho irrefutable y el último como su desnaturalización interesada por motivos políticos y económicos. La antes temeraria burguesía, temerosa de la emergente clase trabajadora y enfrentada, de nuevo, a la monarquía se convierte en adalid de lo que Bakunin denomina patriotismo humano, es decir, aquel que enmascarado en el natural, le aúna intereses económicos, sociales y religiosos que en el estado liberal, encuentra mejor acomodo para sus intereses de clase. Dicho nacionalismo político encontró, en el XX, igual acomodo en regímenes totalitaristas y con vocación imperialista.

Desde el antiestatismo bakuninista y el internacionalismo anarquista ( cuya raíz se encuentra en el cosmopolitismo de los antiguos estoicos) se aboga por una exigencia ética, por la primacía de la universalidad de la condición humana de los hombres. El nacionalismo como algo natural, particular e irreductible que jamás debe identificarse con el estado y que está por debajo de los universales.

Tras abandonar su inicial paneslavismo que abogaba por una Federación de Estados democráticos eslavos, Bakunin dedicó todos sus esfuerzos a defender el internacionalismo anarquista.

Bibliografía:

1. El patriotismo y la Comuna de París. (Mijaíl Bakunin), serie de artículos publicados en el diario suizo Le Progrés. Edición a cargo de Chantal López y Omar Cortés
http://www.anarquia.cl/biblioteca/documentos/bakunin,_mijail_-_el_patriotismo.pdf

2. Patria y nacionalidad.
http://www.proyectoespartaco.com/

3. La ideología anarquista. Ángel J. Capelletti. Ed. Madre Tierra 1992 (Ed. Reconstruir, Buenos aires.)

miércoles, 4 de julio de 2007

Pan

Autor: Knut Hamsun / Editorial: Anagrama 2006 / Trad. Kirsti Baggenthun y Asunción Lorenzo.

La bestia herida

El protagonista de la novela, el teniente Glahn, es un hombre que ha decidido apartarse de los hombres y vivir de acuerdo con la Naturaleza. Solitario, taciturno y rudo, caza para sobrevivir y pasea por el bosque en compañía de su perro Esopo hasta que cae la noche; entonces se refugia en su cabaña y sueña que las ninfas lo seducen. Pero con la primavera llega el cambio y Glahn se enamora desesperadamente de Edvarda, hija del cacique local de Norland, el pueblo aledaño. Ella es una adolescente caprichosa e insegura cuyos hábitos y modales de alta sociedad incomodan y desubican al primitivo Glahn. El idilio es intenso pero corto, Edvarda se cansa pronto del cazador y empieza a relacionarse con un viejo barón. A su vez, el protagonista, rechazado y resentido, comienza un romance con Eva, la esposa del herrero, despertando así los celos de Mack, padre de Edvarda, y desencadenando el desastre.

El protagonista es un personaje de tintes nietzscheanos: es un individualista reacio a la civilización que se rige por una moral particular y se identifica con el sentido de la tierra. La Naturaleza reclama la fuerza de Glahn, exige que sea un hombre duro y hábil, y a cambio de este sacrificio le ofrece toda la belleza que comprende y genera constantemente.Una naturaleza unívoca, con su crueldad inocente y con un sentido claro pero en el que a la vez hay cabida para un universo mágico de ninfas y viejas historias. No por casualidad Pan, dios de los pastores y representante de la naturaleza salvaje, era cazador e irascible y pertencía al cortejo de Dioniso.

La ruptura de la armonía primigenia tuvo forma de mujer. Enamorarse de Edvarda suponía introducirse en unos círculos que Glahn no comprendía, en los que sus aptitudes no servían para nada: la civilización. Glahn es un inadaptado social por vocación, y su torpeza en las formas y su poca capacidad de socialización le producen sentimientos hasta ahora desconocidos. Siente vergüenza y culpa, es incapaz de adaptarse. A ello hay que unirle los obligados desprecios propios del juego de la seducción de la amada, que lo exhibe como un trofeo, una rareza. Pero ella se cansa pronto y lo deja, como dejó al doctor, para buscarse otro “príncipe”, y es aquí donde se empieza a dibujar el perfil de la bestia herida. Ligado a unos hombres que no entiende y que le rechazan no sabe ya cómo defenderse, no sabe ya a quién atacar. No sabemos qué ha llevado a Glahn a elegir una vida lejos del resto de los hombres, pero sabemos la irresistible atracción que siente por Edvarda que representa muchas de las cosas que él detesta. He aquí la paradoja: el individuo solitario y salvaje es incapaz de resistirse a una hija de todo lo que odia, por mucho que duela, por mucho que le haga sufrir.

Eva es una mujer fresca y espontánea, hecha en el mundo que Glahn adora. Eva es el refugio, la vuelta al paraíso, la redención. Como la Naturaleza, Eva es lo dado y se entrega sin reservas al cazador, sin importarle las consecuencias. Y Glahn recibe el regalo como algo propio y tan necesario como el paso de las estaciones. Pero la sombra de Edvarda está siempre presente y su juego estúpido es capaz de más que la solicitud de cualquier pastora e incluso desaparecida es el hilo conductor del fatalismo.

Pan es de un lirismo contenido y efectivo y su estilo es brillante. Lo único que no me convenció es el Glahn enamorado, que me resulta empalagoso como un Werther, pero con cien años de diferencia.


Si con Hambre Hamsun fundó la novela moderna y la figura literaria del outsider, con Pan empezó su apuesta por la vuelta a la naturaleza como único espacio de existencia auténtica. Su renuncia a la civilización se fue acentuando con los años como se verá en La bendición de la tierra.

Por último, la elección de la portada, un cuadro de Eduard Munch, me parece todo un acierto.

martes, 3 de julio de 2007

¿Dónde está Heidegger?