jueves, 8 de marzo de 2007

Locura Filosofal

Autores: Nigel Rodgers & Mel Thompson / Ed. Melusina 2005 / Trad. Albert fuentes


“ Schopenhauer […] escribió Sobre la cuádruple raíz del principio de razón suficiente. Esta obra le valió el doctorado de la Universidad de Jena. De vuelta a Weimar, le entregó en noviembre un ejemplar encuadernado a su madre, quien comentó que un título tan extraño por fuerza tenía que ser para farmacéuticos. Él le replicó que sus obras todavía se venderían cuando sus banalidades estuvieran olvidadas. Su madre le contestó con dulzura que, en efecto, tal sería el caso, porque ella habría vendido toda la edición.”

En efecto, Schopenhauer discutía con su madre por los ejemplares vendidos de sus respectivas obras, y no sólo eso, sino que además estuvo a punto de casarse con una actriz y tiró a su propia costurera por las escaleras aduciendo que hacía demasiado ruido, por lo que fue condenado a pagarle una pensión de por vida. Podemos encontrar estas anécdotas y muchas otras en Locura filosofal donde se explica de forma somera y entretenida la vida de ocho importantes filósofos desde Rousseau hasta Heidegger pasando por Wittgenstein, Nietzsche, Sartre y demás.

Las biografías son bastante completas y van acompañadas de una síntesis solvente de sus teorías, y la verdad es que el ritmo y y el tono en el que está escrito hace de este libro un pasatiempo muy ameno. Lo que no me termina de convencer del libro son los juicios particulares de los autores quienes, pretendiendo medir la fidelidad de la vida de los filósofos en relación con sus obras, terminan forzando las interpretaciones teóricas para que se adecúen al comportamieno del filósofo en vida; el capítulo de Heidegger es el más ilustrativo de esta afirmación. El tono irónico del libro me gusta, si bien a veces parece excesivo e incluso injusto en algunos reproches y, de vez en cuando, recorre al libro un espíritu aleccionador – si se me permite un poco anglosajón - que me resultó un poco pueril.

Quitando esto último, cuyo sentido no entiendo más allá del molesto “predica con el ejemplo”, creo que el libro merece la pena si te gusta la filosofía y, como yo, sientes esa enfermiza curiosidad por las miserias de los grandes, que muchas veces, en mi opinión, nos dan la raíz de su pensamiento. Concluyendo, un libro ligero ( no esperéis mucha miga) pero interesante para un rato y algunas veces divertido.

Mi favorita: Nietzsche escribió “¿Vas con mujeres? No olvides el látigo.”
Al poco tiempo se hizo esta fotografía.


La del látigo es la deseadísima Salomé, Nietzsche es el que tira del carro.

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