
F. Pivano entrevista a Bukowski
Ed. Anagrama / 2000 / Trad. Joaquín Jordá
La actitud de Bukowski esteriliza continuamente la entrevista. Impermeable a la teorización, Bukowski muestra una indiferencia pasmosa que acrecienta su fama de nihilista socarrón y provocador. Así como Fante, autor que Bukowski rescató como uno de sus inspiradores, representa al inmigrante encandilado por las luces de neón, Bukowski es la personificación del orgullo looser. Su desprecio por los intereses de los círculos intelectuales (su actuación en el programa Apostrophes fue paradigmática) y su obsesión por los márgenes (que ni son heroicos, ni redimen, ni dignifican) matan cualquier intento de matización de su obra que una Pivano, emperrada en compararlo con Hemingway, pretende conseguir mediante preguntas un tanto cándidas.
Escribir para beber, beber para escribir y entre tanto, conocer mujeres. En Bukowski vida y poética se confunden. Su estilo directo, bronco y su punch narrativo junto con la elección de los temas y algunos recursos como el uso de mayúsculas hablan de una vida sin florituras ni adornos. A Bukowski no le gusta su jardín, no le interesa la Naturaleza y los grandes temas le resbalan. Odia el trabajo y no puede dejar de escribir. Le encantan los bares y que no le hablen mucho. En fin, la entrevista sólo confirma que Bukowski es tal y como nos lo imaginamos al leerlo.

“ Escribo porque me sale y después porque me pagan. Quiero decir que escribir es como irse a la cama con una mujer guapa, haces el amor y después uno se levanta y alguien te da dinero. Es demasiado. Se entiende que se coja el dinero, porque hace falta. Todo ahí.¿Qué más?”
1 comentario:
Gracias por evocar de nuevo aquí perfumes que hoy traen los versos y la narrativa de Bukowski, con una peculiaridad tan suya, que nos brinda en la lectura el submundo que cada uno tenemos. ¡Quién no concluyó alguna vez que lo más placentero es rascarse los sobacos!
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